Las famosas cajas dejadas por Puig

En el comienzo, nuestro acceso a las famosas cajas dejadas por Puig fue una experiencia de ordenar archivos, tanto de manuscritos como de crítica periodística, que durante más de 30 años él había recopilado y que viajaban con él en cada mudanza. Esta "aventura", a la que nos guió José Amícola, me llevó a una alucinación y un descubrimiento. Además de las ocho novelas publicadas, tomé contacto con un material de valor inconmensurable que abría las puertas a la producción oculta de Puig. Más allá de la famosa "voz de la tía" que se convertiría en La traición de Rita Hayworth, y de los tres guiones previos a la decisión de ese desvío, había toda una línea que, para mi sorpresa, él no había abandonado jamás. Allí estaban los guiones para El otro y de El lugar sin límites, filmados por Arturo Ripstein, La cara del villano, adaptación del relato El impostor, de Silvina Ocampo, y una cantidad de guiones inéditos, tres de ellos, de su última etapa de escritura, de gran nivel constructivo. Así, Puig fue un guionista constante y un dramaturgo casi secreto, que ensayó a través de toda su producción matrices de espectáculos, porque "escribir el espectáculo" está también en la base de la construcción de sus novelas. De hecho, esta producción me llevó a considerar como eje de estudio una clave de lectura de su obra: el melodrama como matriz genérica y sus usos específicos del género, sus torsiones, su irrisión y popularización. Además del ordenamiento del material, siguiendo un modo simultáneo al que nos obligaba el trabajo del mismo escritor, fueron superponiéndose otras tareas. Al trabajo para el volumen Materiales iniciales para La traición de Rita Hayworth (Centro de Estudios de Teoría y Crítica Literaria, Universidad Nacional de La Plata), siguió la preparación para el volumen de la colección Archivos, de la UNESCO, que será editado con la coordinación de José Amícola y Jorge Panesi.

El artículo de Puig que se transcribe en estas páginas fue encontrado en sus cajas de crítica periodística. Anunciado en la tapa del suplemento "Diorama" del diario Excelsior (México, 24 de agosto de 1975) como "Los misterios de la crítica", revela ante su público la representación que el escritor tiene de sí. Allí se refleja una preocupación recurrente —también encerrada en esas cajas por un Puig coleccionista, no sólo de películas sino también de otras imágenes: las de sí mismo. Integra un volumen de artículos y entrevistas: Puig por Puig, será el espejo de esa imagen de sí mismo, de su preocupación por su público y de sus modos de deslizamiento en el gran campo literario.

La palabra "misterio" remite a una pasión secreta, la de la crítica, y por otro lado, al libro de Eugène Sue, el folletinista del siglo XIX. Sue fue autor de Los misterios de París, una de las primeras novelas del género, publicada entre 1842 y 1843 por entregas en el Journal des Débats, el diario de la burguesía ilustrada. Sue es citado en la edición francesa de su tercera novela, The Buenos Aires Affair. Publicada en 1973 en castellano y retirada de las librerías en los operativos de la censura en 1974, se publicó en Francia con el título Les mystères de Buenos Aires.

Estos "misterios" reflejan esa pasión que llevó a Puig a coleccionar enigmáticamente cada muestra de las recepciones de sus obras. Muestran la relación de amor y odio con la crítica, una imagen que ostenta y que —al contrario de lo que sucede en sus cartas y manuscritos— construye de forma extraterritorial con respecto de la literatura, su estrategia de escritor. En este sentido, los materiales reunidos en el Puig por Puig pretenten ser una devolución-homenaje a esa figura que, renegando siempre de los críticos, como la Greta de "Mi queridísima esfinge" —en Los ojos de Greta Garbo—, se imaginó el Paraíso sin ellos.


Julia Romero docente-investigadora de la Universidad Nacional de La Plata (Buenos Aires) Argentina.



Conversaciones


(C) 2008 - Reservados todos los derechos

Imprimir esta hoja