Las famosas cajas dejadas por Puig
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En el comienzo, nuestro acceso a las famosas cajas dejadas por Puig fue una experiencia de ordenar archivos, tanto de manuscritos como de crítica periodística, que durante más de 30 años él había recopilado y que viajaban con él en cada mudanza. Esta "aventura", a la que nos guió José Amícola, me llevó a una alucinación y un descubrimiento. Además de las ocho novelas publicadas, tomé contacto con un material de valor inconmensurable que abría las puertas a la producción oculta de Puig. Más allá de la famosa "voz de la tía" que se convertiría en La traición de Rita Hayworth, y de los tres guiones previos a la decisión de ese desvío, había toda una línea que, para mi sorpresa, él no había abandonado jamás. Allí estaban los guiones para El otro y de El lugar sin límites, filmados por Arturo Ripstein, La cara del villano, adaptación del relato El impostor, de Silvina Ocampo, y una cantidad de guiones inéditos, tres de ellos, de su última etapa de escritura, de gran nivel constructivo. Así, Puig fue un guionista constante y un dramaturgo casi secreto, que ensayó a través de toda su producción matrices de espectáculos, porque "escribir el espectáculo" está también en la base de la construcción de sus novelas. De hecho, esta producción me llevó a considerar como eje de estudio una clave de lectura de su obra: el melodrama como matriz genérica y sus usos específicos del género, sus torsiones, su irrisión y popularización. Además del ordenamiento del material, siguiendo un modo simultáneo al que nos obligaba el trabajo del mismo escritor, fueron superponiéndose otras tareas. Al trabajo para el volumen Materiales iniciales para La traición de Rita Hayworth (Centro de Estudios de Teoría y Crítica Literaria, Universidad Nacional de La Plata), siguió la preparación para el volumen de la colección Archivos, de la UNESCO, que será editado con la coordinación de José Amícola y Jorge Panesi. |
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