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3. El viraje hacia una mayor osadía experimental

3. El viraje hacia una mayor osadía experimental

Si La traición y Boquitas se enganchan a la corriente del boom que había estallado en la literatura latinoamericana, gracias a cierta complejidad de perspectiva de los personajes en la primera y cierta manipulación de lo temporal en la segunda, la novelística de Puig se hace cada vez más inclasificable en las obras siguientes. El punto de ruptura con las expectativas creadas con los comienzos escriturarios se da en la tercera novela, que inicia la serie de malentendidos de Puig con la censura, por un lado, y con la crítica especializada. The Buenos Aires Affair terminaría siendo un título significativo especialmente, si se lo entiende como el asunto pendiente que el autor va a tener con la sociedad a la que iban dirigidos en primera instancia sus textos. Esta tercera novela trata del machismo y de prácticas sexuales, pero la presentación paródica del subtítulo que se exhibe como "novela policial" deja pendiente más que resuelve algunos enigmas. Se lanza alguna pista, pero éstas redundan más en un despiste del lector que en su acomodamiento confortable en las leyes del género; todo su cartesianismo implícito se ve volatilizado en un supuesto crimen (otra vez perfecto). En el fondo, la obra trata de política (en el sentido de Foucault), dándose aires de tratar de otra cosa, como lo demuestra el modo en que se ensañó contra ella la censura. En este sentido, el nombre de la novela no deberá comprenderse merced a la pista (falsa) que da la coprotagonista, Gladys, al utilizar el sintagma que se repite en el título de la novela para significar el romance ("affaire" en francés, "affair" en inglés) con Leo. El presunto asesinato es el eje de la obra, en tanto por ahí pasa la problemática político-sexual de una sociedad que trastabilla ante la puesta en cuestión de los pilares sobre los que descansan muchas de sus propias definiciones. Ahora bien, la novela policial representa, en primera instancia, un problema gnoseológico y, luego, gracias a su desarrollo en el siglo XIX, un problema acerca de las pulsiones y de lo inefable. En Puig se trata más bien de esto último. ¿Por qué, entonces, querer hacer pasar ese material bajo la dudosa bandera de lo policial? La falta de la explicación conclusiva que todo detective exhibe en el género policial para restablecer el orden de una sociedad equilibrada y consensuadamente eliminadora de los elementos perturbadores, indica aquí que se estaba queriendo camuflar una disidencia: la que acusaba al fascismo autoritarista que soplaba en el momento de su escritura y publicación en tierras argentinas (1973). Los despistados censores no se dejaron, sin embargo, engañar. La novela siguiente de este autor iba a confirmarlos en su buen olfato.

4. La "fabuladicción"