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En Cae la noche tropical (1988)

En Cae la noche tropical (1988) (6), Manuel Puig incorpora otros discursos que adquieren categoría de textos, provedores de estereotipos. La detallada narración de Luci, interrumpida a cada paso por Nidia, alterna con un mosaico de escrituras: cartas, relatorios, noticias de periódico, películas, poemas y citas de otros autores, que se transforman en voces que dialogan. No hay un narrador único en la obra. Lo que existe son voces que narran lo que los personajes (y ellas mismas) hicieron, pensaron y desearon.

Esta novela- la despedida de Manuel Puig- es una interpretación de los objetivos morales de la clase media sin apoyo en la estructura real. Por eso, adopta la fórmula melodramática. En varios momentos, la "nube negra" o un "pozo sin fondo" se interponen dejando un gusto de tristeza y desánimo delante de la soledad.

Entre los diversos datos sociales, el ver se opone al no ver (7) y pueden, indistinctamente, pertenecer a cualquier clase, aunque el "ver claro" sea el de la psicoanalista Silvia mientras José Ferreira "miraba hacia los lados, nunca en los ojos" y en la única vez en que miró "fijamente" fue cuando recordó el pasado. El vigía Ronaldo, móvil de la historia policial, encajada en la narración, tiene los ojos lindos, "como de un venadito, siempre asustado", sombreados por "algún pensamiento triste". Las que no ven son Nidia y Luci, de la clase media, las que posibilitan la narrativa. Esta es una novela "reveladora", organizada por el diálogo entre las hermanas, que exhibe la verdad de la literatura. Ellas charlan, se interrumpen, se mueven y siguen charlando. Se refugian en la historia de los "romances" de Silvia, la vecina que no consigue realizar el sueño de encontrar al príncipe encantado y de amar. Las hermanas encuentran una razón de vivir a través de los devaneos de Silvia que pasa a existir a través de Nidia y Luci, hasta que habla de sí misma en una carta. Viviendo en lo imaginario, las hermanas caen en el abismo del presente.

Los diálogos las diferencian. Nidia asume la moral burguesa en su posición antitética bien/ mal; posteriormente hay una contaminación que amplía el discurso. Un cambio de personalidad establece una relación entre el yo conciente - los diálogos- y el descubrimiento del Otro, (cf. Lacan) en la búsqueda de un ideal de vida.

A través de la exuberancia de un nuevo país (polo positivo) las hermanas constatan la nostalgia de la juventud perdida y de la patria lejana (polo negativo).

El insomnio