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Satellites

Situado en las solitarias llanuras de Kazajstán, el cosmódromo de Baikonur soporta vientos huracanados y temperaturas que van desde los 40ºC bajo cero hasta los 45ºC de la estación más calurosa. En sus alrededores, generaciones de dromedarios han contemplado durante años las naves que iban y venían de las estrellas.

El cosmódromo de Baikonur es la mayor y más antigua base de lanzamiento del planeta, un lugar cuya sola mención evoca en los aficionados algunos de los más apasionantes momentos de la Historia, como el lanzamiento del Sputnik o el vuelo de Yuri Gagarin.


Hoy día, tras la caída de la Unión Soviética, se acumula en sus alrededores todo tipo de chatarra, vehículos abandonados, esqueletos de edificios y vías devoradas por la maleza. Asimismo, la estepa está salpicada por decenas de módulos espaciales que cayeron cerca de las aldeas durante los años que duró la carrera espacial, esqueletos que el fotógrafo noruego Jonas Bendiksen retrató en un fantástico reportaje.

 

Pero la historia de la chatarra espacial es solo una parte de la serie de fotografías que Jonas Bendiksen recogió a lo largo de su viaje a varias repúblicas ex-soviéticas en 2003. En el especial multimedia Satellites de Magnum se centra en explorar el auge religioso (de cristianos ortodoxos y musulmanes) en estas zonas antaño oficialmente ateas, a la vez que descubre cosas curiosas del imperio soviético. Actualmente sólo el 1,2% de la Región Autónoma Hebrea es judía, pero aún hay quien reivindica el experimento de Lenin como gran solución al conflicto israelo-palestino.

Durante diez años el fotógrafo noruego Jonas Bendiksen recorrió los nuevos mini estados nacidos trás la desaparición de la Unión Soviética fotografías de esos espacios desolados e irreales

 

En 2002, el hangar que acogía al único Buran que había completado un vuelo orbital se derrumbó por falta de mantenimiento, mató a ocho trabajadores y destruyó por completo el vehículo. La web de English Russia publicó hace un tiempo algunas fotografías del otro trasbordador Buran abandonado en Baikonur:


Las dimensiones del cosmódromo son verdaderamente impresionantes. En la actualidad dispone de nueve lanzaderas, quince rampas de lanzamiento y diez edificios para labores operativas y de seguridad. Además, cuenta con dos aeropuertos, 1281 km de carreteras, 6610 km de líneas de comunicación y 470 km de vías férreas.

 

En medio de la estepa de Kazajstan, el fotógrafo noruego Jonas Bendiksen se encontró un paisaje muy sugerente de escombros espaciales y naturaleza virgen. Los niños se lo pasan pipa con los restos del cosmódromo de Baikonur, pero se sabe de algún granjero que ha sufrido daños en primera persona del impacto de estos armatrostes gigantes. Desconocemos si entonces el granjero retrocedió en el tiempo o simplemente se murió,


Algunos de los transbordadores de tipo Buran completados antes de la cancelación del programa son hoy propiedad de Kazajstán y permanecen abandonados en el cosmódromo de Baikonur.

 

Las naves son trasladadas en tren desde los hangares hasta la plataforma de lanzamiento.

Los soviéticos eligieron el nombre de Baikonur en los años 50 para despistar a los estadounidenses, haciéndoles creer que el lugar estaba cerca de la ciudad de Baikonur, una ciudad minera a 320 km al noreste del centro espacial.

Tras la independencia de Kazajstán, Rusia ha continuado usando las instalaciones en régimen de alquiler y ha firmado un acuerdo para seguir haciéndolo hasta el año 2050. Pase lo que pase hasta entonces, las hazañas vividas en el cosmódromo de Baikonur quedarán en nuestra memoria para siempre.